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Conocimos la historia de baby Andrea durante una de las tantas visitas hospitalarias que realizó nuestra presidenta, Daniela Olmos, quien desde que observó el crítico estado de salud que presentaba, se comprometió a ayudarla a través del programa Segunda Oportunidad, el cual fue ideado para beneficiar a niños con casos urgentes a tratar.

La pequeña nació exactamente de 38 semanas y 3 días, llegando a pesar 2 kilos con 500 gramo y midió 51 centímetros, por lo tanto, desde su primer mes comenzó a presentar desnutrición grave mixta, reflujo y microcefalia, lo que le impedía el crecimiento natural.

Por esta razón, Fundación Kapüy la ayudó mediante la programación de consultas médicas, pago de estudios especializados, así como también con la entrega de  insumos médicos y apoyo nutricional mientras permanecía en el Hospital. Todo esto gracias a las donaciones que recibimos de ustedes, quienes al igual que nosotros, nos encariñamos con ella.

Pasado los días, semanas y meses, su condición física mejoró significativamente, por tal motivo, fue dada de alta hospitalaria, logrando pesar alrededor de 3 kilos con 500 gramos, el cual era requerido por los médicos tratantes.

Sin embargo, de un día para otro la bebé empezó a presentar cólicos diarreicos y malestares generales, por lo que su madre, Kysbel, decidió trasladarla de emergencia a un centro de salud cercano a su residencia, en donde estuvo 15 días hospitalizada.

El martes 07 de agosto fue trasladada gravemente a la ciudad de Maracay, para ser ingresada a un centro hospitalario de la región, para intentar estabilizar a la pequeña, sin embargo, los esfuerzos fueron en vano, ya que tuvo dos paros respiratorios, los cuales originaron su lamentable muerte.

Fundación Kapüy, agradece profundamente a las personas que brindaron apoyo moral y financiero para costear todos los gastos requeridos. Como seres humanos, es imposible no involucrarse con cada una de las historias que llegan a nuestra institución, y este caso siempre será recordado por el aprendizaje que nos dejó.

Acompañamos en su dolor a su madre, quien es una mujer luchadora, pues, hizo todo lo que estuvo a su alcance para ver a su hija crecer sana y saludable. Nos sentimos conmovidos y cada día estamos más comprometidos con la infancia venezolana, ya que ante la grave crisis del país, no podemos hacernos a un lado y escapar de esta cruda realidad.