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Nació en condición de prematuro, a sus 2 años comenzó con un problema de orina, su madre nos comentó que muchas veces el niño sufría de incontinencia y las uñas de sus manos y pies comenzaron a caerse, luego de esto, el niño comenzó a perder peso de manera desproporcional y su abdomen fue hinchándose progresivamente. Posterior a dicha situación, fue llevado a un centro asistencial, donde le realizaron un eco abdominal, el cual arrojó severos problemas en el hígado.

A los pocos días, comenzaron a aparecerle “ronchitas” en la zona lateral de la cabeza y en el ojo izquierdo, ante esta situación, su madre le aplicó una crema, que en lugar de aliviar la molestia, agravó aún más la situación. Hasta el último momento, los médicos no pudieron realizar un diagnóstico certero.

Para nuestra fundadora Daniela Olmos, se trató de uno de los casos más delicados dentro del Hospital Central de Maracay, ya que gran parte de su cráneo se encontraba expuesto y su ojo izquierdo muy comprometido por la infección.

Es lamentable cuando ocurren situaciones en las cuales nos sentimos de brazos atados y por más que otorgamos todo el esfuerzo, la vida y el tiempo se convierten en una línea muy estrecha. A Jesús Hernández, desde que fue acogido por nuestra fundación, le costeamos todos sus gastos y exámenes médicos, nuestra única satisfacción era que el niño lograra salir de la condición en la que estaba y regresara sano y salvo a su hogar. Le llevamos diariamente al hospital su comida y fórmulas especiales para que su cuerpo pudiera asimilarlas hasta que comenzara el tratamiento adecuado.

El martes pasado nos avisaron que Jesús falleció, estábamos camino al hospital a llevarle unas medicinas, al llegar al lugar su madre al igual que su abuela estaban muy afectadas por lo ocurrido. El informe de defunción apunta a shock séptico, sepsis punto de partida respiratoria y neumonía bilateral, relacionadas con insuficiencia cardíaca congestiva, síndrome hepatoesplénico con un estado de inmunodeficiencia.

Al momento de su muerte todavía no se tenía un diagnóstico objetivo de su condición. Jesús era un niño que poseía un desarrollo cognitivo acorde a su edad, escuchaba atentamente todo lo que le decían, tenía perfecto seguimiento visual con su ojo derecho y cuando no sentía tanto dolor, lograba incluso hablar con todas las personas a su alrededor.

Desde Fundación Kapüy brindamos el apoyo absoluto para cubrir el servicio velatorio del niño y nos sentimos profundamente conmovidos por la situación, sabemos que sus familiares lucharon hasta el último instante pero su condición avanzó de manera progresiva y el tiempo se agotó en la vida del infante.

Queremos extender al mismo tiempo nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que nos apoyaron en el caso, todos los fondos recaudados serán destinados a otros niños del área de pediatría del Hospital Central de Maracay. Es imposible no ligarnos con cada una de las historias que llegan a nuestra fundación, el caso de Jesús Hernández será recordado siempre por todo el equipo que conforma Fundación Kapüy y nos armaremos de fortaleza para continuar trabajando incansablemente por cada uno de los niños vulnerables de nuestra ciudad.